¿SiGuess sin verlo? Hoy la vida es la chispita de un fuego artefacial que comienza a subir por celos negros de sí udades luminosas observadas a la distancia por amantes plutónicos, que toman vino satúrnico desde la terraza con vista al uni verso, verso terso del poeta Ociocio.
lunes, 26 de octubre de 2009
Naranjas imprimidas (el jugo jugó)
Por una vez. El conrazón se para en seco en ese extante de hielo que lo amamantiene vivo. Un auuuuuullido despierta a las pasiones nocturnas que dormitaban delicadamente como ojos gATÚNos en el bote de Can y Cas. El caballo de alado no es un pegaso, pero la nada nada (de crol y de pecho). El Crol, criatura mitológica se parada evolutivamente del Troll en las é(pocas) de Pangea por decreto de Zeus y a pesar del berrinche Dionisiaco. Vamos, es sólo poesía. Po es Ía cuando estás con tento. Sin el tento todo tiento. Hoy es truendo. Es trueno. Se deshace el sigilo crolcroldilesco con ese ¿o?beso gigante que em papá con yo-vi-a la superficie de-dos labios resecos secos ecos cos os.
martes, 29 de septiembre de 2009
Bostezo solar
El Sol, que se ha entretenido con incontables historias de amor,
comienza ya a bostezar ante el meloso espectáculo.
No sabe que a la Luna siempre le ha tocado la mejor parte.
sábado, 8 de agosto de 2009
Especial con queso
Esa imperiosa e incontrolable necesidad de explotar. Estallar, ¡volar en mil pedazos para hacer el amor con mil diferentes mujeres! Que mis labios dislocados besen los labios más carnosos, y que mi nariz se impregne del perfume femenino más sublime de todos. Que mis oídos permanezcan escuchando al corazón más dichoso y mis ojos se queden mirando a la mirada más ardiente en el recorrido de su caída libre. ¡Que mis pulmones se eleven entre las nubes como dos globos aerostáticos y las neuronas de mi cerebro alumbren una ciudad entera! Que mis venas salpiquen su sangre sin remedio, regando los desiertos de este mundo con vida nueva, mientras mi corazón da saltos kilométricos de tórax en tórax. ¡Y quedar así, deshecho, en mil pedazos por siempre, en el más incontenible de los éxtasis!
(Lo que es estar caliente)
lunes, 6 de julio de 2009
El tonto sin manos
-Al principio, fue sólo un dedo.
-¿Por qué?
-Me prometieron cambios maravillosos. Así continué hasta que me corté los nueve restantes de las manos.
-¿Cuál era la promesa?
-Por favor comprende, amigo. Me ofrecieron aumentar mi coeficiente intelectual en un grado por cada dedo que les entregara. Tú sabes mejor que nadie que nunca he estado demasiado satisfecho con mi inteligencia...
-Pero... ¿qué es precisamente lo que tenías que entregarles? ¿Un simple dedo frío y sangrante?
-Bueno, no exactamente... Una vez terminado el proceso de limpieza de las uñas los sumergía en un tarro de mermelada de fresa y los envolvía en papel celofán. Aunque para el meñique me pidieron un procedimiento especial que probablemente no sea apropiado comentarte...
-¿Y ellos que te daban a cambio?
-Unas pildoritas anaranjadas.
-¿Entonces ahora hablo con una persona diez grados más inteligente que antes?
-En efecto.
-¿Y te has dado cuenta de nuevas cosas?
-Vaya que sí. Ahora comprendo que cometí los diez errores más grandes de mi vida.
Final uno:
-Y ahora, ¿qué piensas hacer?
-Pero hombre, ¿qué no es obvio? ¡Cortarme los dedos de los pies para ver de que otras cosas puedo darme cuenta!
Final dos:
-Sin embargo, esos hombres son bondadosos. Ahora me han ofrecido, gratuitamente, diez pildoritas amarillas que reducirán mi coeficiente intelectual en diez grados.
-Justo como antes... ¿En verdad piensas tomarlas?
-¡Por supuesto! ¡Quiero al menos pensar que no fue un error cortarme los dedos de la mano!
domingo, 28 de junio de 2009
Violín de trapo
Bellos recuerdos lo arropaban en esas madrugadas de desesperanza
Su único abrigo en las noches en que el silencio era el mismo de siempre.
Así se perdía en esas texturas suaves y acolchonadas
Donde su espalda finalmente descansaba de sostener su propio peso.
Qué tristeza que aquel calor no permaneciera durante mucho tiempo.
Pues las memorias son sólo un bulto de trapos e hilachos viejos
Que ya no calientan y sólo enredan al corazón, empapándolo
Con esas gotitas más heladas que el cruel granizo.
Un violín que chillaba a la distancia
Le hacía recordar que en el mundo
Había tristezas más hondas y soledades más vastas.
Así, una noche más, podía conciliar el sueño.
sábado, 13 de junio de 2009
La gran búsqueda
Se asomó por el balcón y le gritó a la primera mujer que vio caminando por la calle: "señorita, ¿quiere usted hacer el amor conmigo?". Y ella dijo que sí...
Buscamos cosas sencillas. Buscamos mantener a nuestro cuerpo funcionando. Sentarnos en la mesa tres veces al día. Saciar la sed con una coca-cola helada. Acurrucarnos sobre la almohada cuando el cansancio aflora y tratar de recordar nuestros sueños al despertar. Vaciar la vejiga y el intestino cuando éstos han terminado su ciclo. Reír con unas cuantas personas que entienden el mundo de manera similar a como tú lo haces, o a lo mejor de un modo tan peculiar y extraño que no pueden evitar ponerte de buenas. Alejarnos de lo feroz y de lo temible. Hacer el amor y dormir al lado de una mujer que no comprende las cosas como tú pero se siente atraída por el modo particular en que las ves: lo mismo pasa al revés. Buscamos no pasar frío ni achicharrarnos bajo el sol, resguardarnos del dolor y entretenernos con juegos ocurrentes y objetos curiosos. Así pasamos nuestros días: buscando. Porque en realidad nadie quiere mucho más. Si alguien encuentra, puede decirse que ese hombre o esa mujer llegaron a esta vida para gozarla.
Pero no es fácil. Las grandes tragedias de este mundo aparecen cuando se pierde alguno de esos elementos (las personas que se van, las vejigas que dejan de hacer su trabajo), o cuando la búsqueda insaciable parece no dar resultados (no siempre hay donantes de vejiga disponibles).
Precisamente ahí está el enigma de la complejidad humana. La hallamos en toda esa serie de métodos, esquemas, aparatos y proyectos que las personas inventan y llevan a cabo para hacerse de esas cosas necesarias y maravillosas. Algunos con ideas geniales; otros con verdaderos disparates. La cabeza humana no hace más que seguir imaginando. Por eso hay libros, guerras, escusados y comida enlatada. Por eso hay celebridades, acuarelas, gimnasios y crímenes pasionales. Ética, cervezas y salones de belleza. Faldas, vacunas, cumbias, iglesias y chats cachondos (seguramente habrá uno que otro párroco que los frecuenta). Perfumes, bicicletas, tácticas de ligue (de las cuales el párroco es un gran conocedor) y bloqueador solar. Todo con el sencillo deseo de poder encontrar (o atrapar o arrebatar, a veces) esas cosas simples que nos hacen sentir bien.
Así vamos todos, descartando estrategias, refinando tácticas, inventando nuevos instrumentos con la esperanza de que el tiempo nos alcance para tener éxito en nuestra gran búsqueda.
jueves, 11 de junio de 2009
Te lo dije...
Los consejos se hicieron para decirse, no para seguirse. Y los sabios hablaron por milenios enteros mientras la humanidad cometía las mismas torpezas de siempre.
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